Travel Report » Entradas » Las plazas más hermosas de Italia
May 14, 2014 Jesús Alonso ¿A DÓNDE VAS? 0
Noy hay ninguna duda, Italia es superlativa. Pero más superlativas aún sus por sus piazze, esos centros del Universo donde convergen sus dos cromosomas principales: el mediterranismo social y la belleza. Un pueblo italiano no lo es sin su gran plaza, sin su gloria y sin su postureo; pero aún así hay ejemplares que merecen pasar una vida sobre sus adoquines, un millón de vermús y, si acaso, hasta hincar la rodilla por y en ellos.
1. Piazza Navona, Roma
Foto: Corbis. Texto: Javier Zori del Amo @zoriviajero — Con esa forma tan especial, esa herencia peplum, ese Stadium versión renacentista y barroca y ese plus que le da ser romana, la Navona es tan inevitable como imprescindible. Sí, puede que tenga un poco de artificialidad con sus hileras de mesas de terrazas y esos artistas que hace tiempo que olvidaron sus años en el conservatorio (y/o escuela de interpretación). Pero si hasta aquí llegan hordas de visitantes es por las firmas de sus monumentos, con Bernini y Borromini encabezando la alineación, y por esa planta tan original que hace que los edificios se atosiguen sin restarse importancia.
2. Piazza del Plebiscito, Nápoles
Foto: Corbis. Texto: Javier Zori del Amo @zoriviajero — En esta urbe macarra, sabrosa y maradoniana también hay sitio para la monumentalidad, para los paseos tranquilos y terapéuticos. Aquí es donde brilla esta plaza y sus magníficos 25.000 metros cuadrados. Además de ser una cómoda y bellísima clase de historia sobre esta ciudad tan peculiar, este espacio es el verdadero pulmón cultural de Nápoles. Aquí ha tocado Bruce Springsteen y se han lucido obras de artistas como Richard Serra. Un enclave idóneo e inimitable gracias a sus curvas y sus monumentos ‘oficiales’ como el Palacio Real o la iglesia de San Francesco di Paola.
3. Piazza Grande, Arezzo
Foto: Corbis. Texto: Javier Zori del Amo @zoriviajero — Tan destartalada como viejita, la Piazza Grande de Arezzo se sigue mostrando como el espacio medieval más notable y que mejor ha envejecido de la ciudad. Vamos, todo un reducto románico y gótico al que los siglos le sientan de maravilla. ¿Y por qué? Pues porque se hizo muy requetebién. Todo comenzó con una iglesia que aquí asoma su decorado trasero: la románica Santa María della Pieve. Y después de estar en paz con Dios vinieron esos palacios que cierran el círculo: el delPoppolo, el episcopal, la Logia Vasari y el Cofani-Brizzolari, con su torre panorámica. ¿Alguien da más? Ah, sí, un ‘Buongiorno principessa’ y uno paseo en bici de lo más cinematográfico. Aquí, la vida es bella.
4.Piazza San Marco, Venecia
Foto: Corbis. Texto: Javier Zori del Amo @zoriviajero — Se le atribuye a Napoleón una de las frases que mejor describen el epicentro de Venecia: “el salón más bello de Europa”. Y no, no acepta discusión. Dando la espalda a la catedral, la plaza es más salón que nunca, con sus laterales delicadamente trazados y levantados con una fina arquitectura de soportales hoy ocupados por cafés. Y dándose la vuelta aparece todo el conjunto religioso, con ese doumo tan especial (por bizantino), el campanile-rascacielos y el palacio ducal. Una cuarta pared que sí, rompe con la unidad, pero le da toda su gracia.
5. Piazza Bra, Verona
Foto: Corbis. Texto: Javier Zori del Amo @zoriviajero — El epicentro de la vida veronesaes una plaza casi por casualidad. Porque lo primero fue su impresionante anfiteatro romano. Luego llegó el urbanismo medieval y la finura neoclásica, que logró robarle importancia al legado imperial gracias a palacios, edificios y, más tarde, terrazas suculentas. Porque cuando los ojos se cansan de Gladiator, aparecen nuevos monumentos que quisieron parecer clásicos como el Palacio Barbieri o el Gran Guardia. Y las piernas buscan el descanso bajo los toldos y los colorines de la passeggiata del Liston.
6. Piazza del Campo, Siena
Foto: Corbis. Texto: Javier Zori del Amo @zoriviajero — Cuando este espacio medieval era la inocente plaza del mercado de Siena no se podía imaginar que siglos después iba a seruno de los iconos de la Toscana. Sí, cerquita tiene este duomo extraterrestre y los campos más acariciables del Planeta, pero con esa autenticidad, esa piedra desnuda y esa forma de concha vuelve loco de amor a todo quisqui. Pero encima tiene otros argumentos para que la vista sea 360º: la joyita marmórea llamada Fonte Gaia, su perfectamente toscano Palazzo Pubblico con ese apéndice desproporcionado: la Torre del Mangia a dónde hay que subir para desear los alrededores.
Vía: traveler
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