Travel Report » Entradas » Leyenda Morelia: La mano de la reja
Ene 12, 2016 Jesús Alonso ¿A DÓNDE VAS?, MÉXICO 0
Hoy en historias y leyendas de México y el mundo nos vamos hasta el estado de Morelia, en México donde hace muchos años sucedió un trágico hecho en las calles de esta bella tierra y que hoy en día algunas personas relatan con terror.
La calzada de Guadalupe en Morelia, es una obra monumental de los pasados siglos. Una de las casas que se encuentran sobre la acera llama la atención por su aspecto señorial y antiguo. En esta casa vivía don Juan Nuñez de Castro con su segunda esposa doña Margarita de Estrada, una mujer colérica y de fríos sentimientos y su hija única, Leonor, una joven hermosa de temperamento dulce, de andar delicado y finura incomparable. La nobre muchacha debía estar constantemente guisando en la cocina, lavando y barriendo todas las habitaciones de la casa.
En semana santa llegó a Valladolid, (hoy Morelia), un caballero noble de la corte del virrey conocido como ‘don Manrique de la Serna y Frías’, quien habiendo visto a Leonor, enseguida quedó prendado de su hermosura. Ella, por su parte, no miró con malos ojos al pretendiente, y tiempo después recibió una carta que no tardo en contestar, citando al galante caballero a las ocho de la noche en la reja del sótano de su casa.
Don Manrique, quien deseaba asegurarse de la voluntad y el amor de Leonor, tramó un plan para ahuyentar a los curiosos en la noche de su encuentro. Así que pidió ayuda a su amigo el fraile y le pinto en su rostro una calavera con la consigna de pasearse de un lado a otro a lo largo de la calzada de Guadalupe como ánima en pena para ahuyentar a los transeúntes.
Justo a las ocho de la noche, el fingido “difunto” se paseaba a lo largo del muro donde estaba la reja del sótano y la gente que se atrevía a verle la cara, corría despavorida, lanzando destemplados gritos. Así, noche a noche, a la misma hora, brotaba sin saber de donde aquel falso espanto.
Pero en una ocasión, mientras espiaba por la ventana doña Margarita, la cruel madrastra de Leonor, observo que la hermosa dama platicaba en la reja con su enamorado, quien en ese entonces ya pensaba en pedir su mano. Doña Margarita, enfurecida, cerró por fuera el sótano dejando prisionera a Leonor y sin proporcionarle alimento alguno. Después de unos días de cautiverio, Leonor, desesperada por el encierro, el llanto y el hambre comenzó a sacar su mano pálida y casi descarnada por entre la reja del sótano para que la gente del pueblo le obsequiara algún alimento como limosna.
Doña Margarita se apoyó de este hecho para difundir que Leonor había enloquecido y que por su bien permanecía encerrada.
Un día de Corpus Christi bajo las órdenes de don Manrique, los oficiales de la antigua Morelia dispuestos a investigar el verdadero estado de salud de Leonor, y aun sin el consentimiento de doña Margarita forzaron la puerta para abrirla y quedaron petrificados al ver el aspecto pálido de la bella Leonor quien había muerto algunos días antes.
Después de mucho tiempo, la gente coincidía en ver a deshoras en la reja del sótano de aquella casa, una mano aristocrática, pálida y descarnada como reja del sótano imploraba un pedazo de pan por el amor de Dios.
Se cuenta que si te recargas por un tiempo en ésta ventana, sientes que te jalan el pantalón y escuchas la voz de Leonor pidiéndote de comer. Se dice que a veces, en la noche, se ve una mano saliendo de ésta ventana, si quieres averiguarlo para coleccionar anécdotas de Morelia, lo mejor será que prepares un itinerario con lo mejor de esta ciudad.
No se pierdan la siguiente leyenda, donde les cuento las diferentes historias y relatos de cada rincón del mundo, porque leer también es viajar.
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